Frente a la costa de Benito Juárez, la Bahía de Tóbari ocupa unas 16,700 hectáreas protegidas del mar abierto por la Isla Huivulai, una isla de barrera de 17 kilómetros de largo y apenas 1.2 kilómetros en su parte más ancha. Su nombre viene de la lengua mayo y se traduce como «cuello largo».

Un sitio de importancia internacional

La bahía forma parte de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras, que la considera de importancia internacional porque alberga a más del 10 % de la población del ostrero americano del Pacífico. En diciembre de 2013 se contaron ahí al menos 44,000 aves playeras de 17 especies, y en la bahía se han registrado cerca de 200 especies de aves.

Manglares, planicies de lodo, bajos de arena y praderas de pastos marinos dan alimento y refugio a las aves migratorias y a las que viven ahí todo el año.

El pedraplén que se retiró

Para impulsar proyectos turísticos en la isla se construyó un pedraplén de unos 4.7 km que la unía con tierra firme. Con los años, ese camino frenó la circulación del agua en la bahía. En 2012 se retiró para devolverle el flujo, que había estado bloqueado por más de 40 años.

Para visitarla con cuidado

  • La mejor época para ver aves es el invierno, cuando llegan las especies migratorias.

  • Observa a distancia, con binoculares, y no persigas a las aves ni entres a zonas de anidación.

  • Lleva de regreso toda tu basura.

  • Antes de ir, pregunta a OCV Navojoa o al Ayuntamiento de Benito Juárez cómo llegar a la isla.

Fuente: Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras.